lunes, 9 de marzo de 2015

No sé dejarte.

No sé medirte.
Infinito, inabarcable, incalculable,
 quizá hasta lo extremo.
No sé cantarte.
Silenciosa, me quedo.
Tan sólo sé mirarte,
mirarte te quiere.
No sé llamarte porque eres vuelo.

No sé dónde.
Te me empiezas y te me acabas.
Lo nuestro no son fronteras,
ni casualidades, o azares del destino.
Es un no sé prescindir de tu compañía.
No sé, es lo más cierto.
No sé conformarme,
cuando te vuelves ausencia.

No sé cansarme de ti.
De tus brazos etéreos,
De tu andar precioso,
no sé olvidarme.
No sé marcharme de tu fuego:
de la compasión de tus ojos
de la nobleza de tu cuerpo,
generoso como ninguno.

No sé ser velero.
Hogar donde me siento eterna;
cama rebosante de alegría,
bello tacto de lo enamorado.

Alimento es tenerte:
exquisito, pletórico, y cansado.
No sé dejarte.
Dejarte, sería mi suicidio.
No sé olvidarme.
Fuente de lo inagotable.
Felicidad  nunca olvidada.

No sé hacer sin ti,
 disolver lo amado.
Aunque tú seas ave.
Y yo, un nido.
Sin ti, no sé para que sé.
No sé dejarte.
Pues contigo,
 la muerte es dicha.
Y sin ti.,
la muerte no está completa.

Maite Gras.

La noche es su nombre.

Ante mi mirada quebradiza
la noche aparece pletórica,
irrumpe su silueta apasionada
viene como un beso agitado;
un beso profundo líquido
es verbo anhelante de lo nuestro.

Su voz de noche es suave
su calma es intensa y perfecta,
hombre cuyo verbo es activo
su verdad es noche etérea;
su desafío me expande
suave fortaleza pacifica.

Su noche en mis brazos
es de sabor agridulce
pues es noche que no permanece;
sed desbordante de plenitud
mar de deseos incumplidos.

Su presencia es paraíso perfecto
fulgor que brilla desde hace eones.
Su noche rescata naufragios,
su toque hace mover montañas y senos;
por su proeza y valor del guerrero
ventanas abiertas son nuestros cuerpos
por sus caricias, miel de abejas.

Mi quietud silente es dulce.
su vitalidad es pasión madura
y belleza que ama sabiendo;
es un jardinero del cielo
por sus caricias soy abrasada,
entre sus brazos todo es posible.

 La noche es su nombre
 labios en mis senos
 dos cuerpos vibrando
 dos milenarias estrellas
 fundiéndose en la noche.

Noche azul cristalina
que sucumbe y estalla
 en infinitos espasmos,
 nuestra noche brilla
 es tanto suya como mía.

Maite Gras.