martes, 10 de noviembre de 2015

SI EL CIELO FUERA INFINITO.



SI EL CIELO FUERA INFINITO.




Si el cielo fuera infinito lo ilimitado sería verte. Verte es convertirse  en la verdad que tanto he estado buscando. Amarte sería el arte de jugar con tu sonrisa pícara, me muero por abrazarte hasta que las medidas de las cosas cesen de existir.  Si el amor fuera inaudito. Su poema haría desaparecer la locura.  El mundo se volvería invisible, nada nos haría daño. Ni siquiera la muerte. Una muerte hermosa y alegre haciendo el amor. Cielo e infierno se mezclan, el placer de verte, se convierte en el dolor de perderte. Perderte es un lugar que no quiero ni deseo pensar. Pensar significa que la muerte existe. Por eso no pienso, para que no te me mueras nunca, para volverte ilimitado y eterno, eterno vuelve a ser tiempo. Destrocemos los números, hagamos que no tengan sentido, no quiero más números, ni reloj, ni tiempo, ni espacio ni distancia en lo nuestro. Reloj, párate. Tiempo, detente. Espacio, desaparece, vete. Verte es mi principio y mi final, esperarte es mi mentira, una mentira vestida de tiempo. Actuar es olvidarme de mi misma, correr hacia tu abrazo. Si volviera a mentirme con nacer, moriría otra vez soñando que te quiero. Un te quiero hecho de carne y hueso, flotando en el amor del abismo. Mar son tus ojos, ojos de cielo, ojos de dicha. Poeta lo seré hasta mi último suspiro. Un suspiro a rebosar de todo lo que he vivido contigo. Contigo, es todo. Todo lo que yo más quiero. Quererte borrando la palabra "te quiero". Vivir amándote, sin tener que nombrar ningún "te amo". Y así seguir sin morirnos nunca. Nunca más siendo infierno, que el infierno se nos muera en nuestros besos. Si el cielo fuera infinito, no habría ninguna razón para el infierno, el infierno del laberinto. En un laberinto te conocí, me enamoré de tu cielo, de tus ojos llenos de mar, de lo imposible hecho realidad. Si el horror fuera un verso. El verso se volvería el último beso. Un beso nace y muere en el mar de nuestro abrazo. Antes de que las alas crezcan, hagamos partir al vuelo. Vuelo es contigo, en cualquier momento se vuelve orgasmo. Orgasmo eres tú, haciendo desaparecer una vida con miedo. El miedo muere, muere cada vez que te veo. El mensaje de mi vida es vivirse hasta mi última alegría. La alegría es poder tocarte, en el arte de amarte, aunque amarte sea mentirte, mentirte es pensar que te pierdo. Cuando el infierno es mentira, el cielo es tu presencia. Pensar es volver a morir. No quiero pensar, para que nadie muera. La muerte es pensamiento. Escribo cometiendo el fatal error de traicionarte cada vez que te pienso. Vuelo, canto, río, y lloro. Miento, escribo, pienso, nazco y muero. Desde el beso nazco y  en la palabra muero. Volver es ser, ser es querer, querer es volver a verte, desearte es sucumbir con arte, el arte de morirme en paz viéndote a cada instante.




MAITE GRAS.