domingo, 8 de octubre de 2017

Pío pío.

Pío pío.

Si respiras tan imposible no es.

La vida nos cambia las palabras.

Algunas personas son el bello poema de la vida y de la suerte.

Ando sorda, veo ciega, hablo muda, te pienso sin que exista el pensamiento, te sueño sin imaginar, no te digo nada escribiendo, mis sonidos son un golpe seco en la noche.


Hoy no es un día cualquiera: es una levedad breve en tu alegría cobijada en la casa de tus brazos.

La sombra está cercana a la muerte.

El verdadero hogar no se ha vivido todavía. Lo demás son escombros y ruinas.

De mis miserias haré tu divertido refugio.



Vivir es de lo más caro e imposible que existe.

Maite Gras.

Copyright.@

Bolsillos vacíos.

Voy paseando con los bolsillos vacíos.
ando sobre los bordes de las riquezas y veo hermosas mansiones. Hace una mañana soleada. Este sol tan venerado ya no hace daño a mi mirada como solía hacerlo antes.

 Con la pobreza de mi verdad desnuda voy caminando ligera de equipaje por las calles del centro, y también veo pasar a toda una vida, como lo del túnel de la luz.

Las calles están limpias, las personas van elegantes, bien vestidas, pasan como siempre, los coches de gran marca, las tiendas están llenas, los bares a reventar.

Y yo no poseo nada, ni lo que es del Cesar, ni lo que le pertenece a Dios o al Diablo.

Mi casa es un extravagante sueño que va viendo un mar de formas efímeras, mis ropas son prestadas, mi hogar está a la vuelta de la esquina, cerca del infinito.

Y mis bolsillos están vacíos. Las escasas palabras que me quedan son una única hoja cuyas letras tienen que ver contigo.

@la_biografia


A sombras y arenas.

A sombras arenas y amares alumbras,
 luces blancas, en tus claras verdades,
bajo noches sin estrellas, agonizando escribes versos oscuros, jeroglíficos.

Vibrando vas con tus cabellos sueltos
queriendo alcanzarme, liberada,
navegando es en tu amar, rezando
tu sangre entrañable vas recorriendo,
tus látigos se vuelven tus quimeras
tu corazón anda soñando ilusiones.

Maite Gras.
@la_biografia


Arena infinita.

La noche nunca te dirá hasta donde llegas.
 No lo sabe. 
           No pienses en mis cenizas.
              Buceando vas con mi sonrisa.
                     
    Aguada memoria ondulada,
                eres noche con el alma callada,
  lanzando letras al viento.
Acompañas al cielo, 
con tu gracia ruborizada,
 lo que me extrañas,
                                 te ama.
    
     ¿No lo notas? 
Es el volumen de tu alegría.
                                  ¡Y de la mía!
 Escribes como promesa cumplida.
                              ¿Te acuerdas?
             
          Blanca espuma de mar revuelta, 
         haciendo honor a mi nombre.
 Bellos ojos en tu clara luna.
Tus preguntas son infinitas:
¿Todo es en vano?
¿Quién fuera o dentro de un poema?
      
          Calidad de agua etérea y salada,
                      candor y penumbra,
      tus gestos suavizan la noche más oscura.
Aunque preguntes,               
piedras y arena soy en tus manos,            
            ecos de caracola.
Asombras arenas y alumbras a los mares.
          Vibran venas solitarias, 
vas por la ladera clara,
de la transparencia de nuestro clamor,
                   cuasi invisible.
                             ¡Sí!

                    En tu nostalgia de paz apasionada,
 de tus palabras serenas. 
                Me voy viendo como tus hojas blancas,
en tus rutinas y mañanas calmadas,
en días de fuertes borrascas imprevistas,                        
tu sombra fugaz es mi efímera figura.
¡Y la amo!
Tu amor es mi tierra mojada,
                       tu olor es mi frescura marina.
¡Te estoy abrazando con todo!
  .
Es tu cálidos pasos estoy.
Te pregunto:
  ¿A dónde deseas ir después de éste poema?
¿Cuándo dejes esos huesos en la tierra?
                       ¿Ya lo sabes? 

     Frente al mar, tú, tan solitaria y agitada.
La pregunta íntima resuena en ti,
como un vacío poderoso abriéndose.
  ¿Vas a dejar sentirme?
  
Deja que mi oleaje sea

 sobre tu arena infinita.
Ama con pasión mi ausencia

tanto como a tu frágil presencia, 

sigues pensando en mí.

Has sido capaz de llegar muy lejos,

queriéndome,

en tu arena infinita camino yo,

a través de tus pasos.


Maite Gras Ruiz.
             


                        

viernes, 6 de octubre de 2017

Exageración.

Amor, tú qué eres como un dulce      veneno,
         eres una droga natural.
                   Amor, tú
vas lento, despacio, eres certero
es tu daga clavada en el corazón
que va palpitando y te quiere
y vas, sin lugar a dudas a morirte.
                  Deseándome.
Me deseas la venganza del olvido
entre recuerdos que permanecen
                  mientras vivo.

     Amor, estos ojos te dicen, ven.
     Pero tú, mi amor, ni te vienes,
                         ni te vas.
         Tu defecto es una ausencia
           bien palpable y presente.

        Amor, ya sabes que ardes en                                  mi fuego.
         Mi miedo es volverme mar
                          sin ti;
                pero tengo qué elegir:
               entre ser mar o llama.
                     Duele ser fuego.

             El juego de nuestro amor.
                          Nos duele
                   porque el cuerpo
                         ni lo quiere
                         no lo desea
                       ni nos soporta.
               La vida no desea saber
                        de lo nuestro.

           Amor, tiene que marcharse
            porque el cuerpo no quiere,
                sólo es un animal más.
                       Apaga el fuego.
                         ¡Vámonos!
           
         Maite Gras.

                          @la_biografia


             
             
                 



             
         

 





Visión.

            Formas olas con tus gestos
                  mueves a la brisa,
            haces volar a los pájaros 
          acaricias con tu presencia,
         es tu voz el mar y sus sonidos.
                               Eres,
     
                        brillando vas
                          elegancia
                 es tu figura de carne,
                               bajo
                  nubes de algodón,
                           la visión
                       de mi canto.
                             
                   Maite Gras.
                              @la_biografia
                         
               

                 
                                 
                   

                     
             

                   
   
           
                       
                   
                               
                   
                         
                         
                         
                 
 




jueves, 5 de octubre de 2017

Pesadilla imaginaria.

Me despierto empapada en sudor y bañada en lágrimas.
Acabo de perder a una pesadilla oscura, a una vida de sueños sin sentido. Yo era como un caballo sin riendas e iba por aquí y por allá buscando no sé qué.
Te voy a contar esa angustia de muy mal gusto. Todo parecía ser un despropósito.
Me veía mirar, observar, abrazar, odiar y amar a unos seres cuyos defectos eran perfectos en sus miserias y dolores e incluso en sus maneras de ser, tan diferentes.
Y en la pesadilla como te he dicho, yo los amaba.
Y se me iban muriendo. ¿Y sabes?
¡No podía salvarlos! ¡Y cómo es posible! Me dolía que les sucedieran todas esas cosas. Y a mí me pasaba de todo y nada. El amor se te escapaba de las manos, se te resbalaba. La gente se traicionaba por muy poco, por unas cuantas migajas.
No te lo creerás pero en el sueño me decían que eso era la vida. Y yo no me lo llegaba a creer del todo. Y me veo pensando y preguntado. ¿Es una broma? ¿Cómo es posible? Me sentía extraña. Era como una tragicomedia. Una comedia de falsete.
 Y además para colmo, yo fracasaba en todo. Y todo es todo.
Y que era en cada día o noche.
Fracaso tras fracaso. Sin parar.
Era un éxito rotundo que te saliera como tropezarte mil veces para volverte a levantar otras tantas. Y al final me veo como el monstruo te escribe ésto.
Esa pesadilla era un haz de luz, una droga humana luminosa.
Un conjuro mágico.
Parecía la dulce risa de un loco apareciendo estar muy cuerdo en todo. Y yo no estaba de acuerdo.

Sí, he estado soñando la imaginación de una pesadilla en la qué te amaba y para eso no había ningún remedio.
Nada lo podía curar. Y tú te salías de mi pesadilla y yo también deseaba salirme y no podía. Seguirte. Fundirme en ti. Y no lo conseguía.
Y en el fondo todos deseaban lo mismo qué yo. Desaparecer. Despertarse. Fundirse o volar.

Y es qué un amor tan grande no puede quedarse atrapado en un cuerpo por mucho tiempo.

¿Verdad?