viernes, 6 de octubre de 2017

Exageración.

Amor, tú qué eres como un dulce      veneno,
         eres una droga natural.
                   Amor, tú
vas lento, despacio, eres certero
es tu daga clavada en el corazón
que va palpitando y te quiere
y vas, sin lugar a dudas a morirte.
                  Deseándome.
Me deseas la venganza del olvido
entre recuerdos que permanecen
                  mientras vivo.

     Amor, estos ojos te dicen, ven.
     Pero tú, mi amor, ni te vienes,
                         ni te vas.
         Tu defecto es una ausencia
           bien palpable y presente.

        Amor, ya sabes que ardes en                                  mi fuego.
         Mi miedo es volverme mar
                          sin ti;
                pero tengo qué elegir:
               entre ser mar o llama.
                     Duele ser fuego.

             El juego de nuestro amor.
                          Nos duele
                   porque el cuerpo
                         ni lo quiere
                         no lo desea
                       ni nos soporta.
               La vida no desea saber
                        de lo nuestro.

           Amor, tiene que marcharse
            porque el cuerpo no quiere,
                sólo es un animal más.
                       Apaga el fuego.
                         ¡Vámonos!
           
         Maite Gras.

                          @la_biografia


             
             
                 



             
         

 





Visión.

            Formas olas con tus gestos
                  mueves a la brisa,
            haces volar a los pájaros 
          acaricias con tu presencia,
         es tu voz el mar y sus sonidos.
                               Eres,
     
                        brillando vas
                          elegancia
                 es tu figura de carne,
                               bajo
                  nubes de algodón,
                           la visión
                       de mi canto.
                             
                   Maite Gras.
                              @la_biografia
                         
               

                 
                                 
                   

                     
             

                   
   
           
                       
                   
                               
                   
                         
                         
                         
                 
 




jueves, 5 de octubre de 2017

Pesadilla imaginaria.

Me despierto empapada en sudor y bañada en lágrimas.
Acabo de perder a una pesadilla oscura, a una vida de sueños sin sentido. Yo era como un caballo sin riendas e iba por aquí y por allá buscando no sé qué.
Te voy a contar esa angustia de muy mal gusto. Todo parecía ser un despropósito.
Me veía mirar, observar, abrazar, odiar y amar a unos seres cuyos defectos eran perfectos en sus miserias y dolores e incluso en sus maneras de ser, tan diferentes.
Y en la pesadilla como te he dicho, yo los amaba.
Y se me iban muriendo. ¿Y sabes?
¡No podía salvarlos! ¡Y cómo es posible! Me dolía que les sucedieran todas esas cosas. Y a mí me pasaba de todo y nada. El amor se te escapaba de las manos, se te resbalaba. La gente se traicionaba por muy poco, por unas cuantas migajas.
No te lo creerás pero en el sueño me decían que eso era la vida. Y yo no me lo llegaba a creer del todo. Y me veo pensando y preguntado. ¿Es una broma? ¿Cómo es posible? Me sentía extraña. Era como una tragicomedia. Una comedia de falsete.
 Y además para colmo, yo fracasaba en todo. Y todo es todo.
Y que era en cada día o noche.
Fracaso tras fracaso. Sin parar.
Era un éxito rotundo que te saliera como tropezarte mil veces para volverte a levantar otras tantas. Y al final me veo como el monstruo te escribe ésto.
Esa pesadilla era un haz de luz, una droga humana luminosa.
Un conjuro mágico.
Parecía la dulce risa de un loco apareciendo estar muy cuerdo en todo. Y yo no estaba de acuerdo.

Sí, he estado soñando la imaginación de una pesadilla en la qué te amaba y para eso no había ningún remedio.
Nada lo podía curar. Y tú te salías de mi pesadilla y yo también deseaba salirme y no podía. Seguirte. Fundirme en ti. Y no lo conseguía.
Y en el fondo todos deseaban lo mismo qué yo. Desaparecer. Despertarse. Fundirse o volar.

Y es qué un amor tan grande no puede quedarse atrapado en un cuerpo por mucho tiempo.

¿Verdad?


El problema no es el poema.

Admito no ser una solución.
Y aún así no soy un problema
que tenga que ver conmigo.
El problema no es el poema
que escribe versos con emoción.

No puedo ofrecerte un espacio
en donde puedas estar a salvo.
En este párrafo ni "mío y tuyo".
Soy así, como una caracola
un canto que no es humillante.

La poesía es un mar revuelto
lleno de peces que comen letras.

Ya lo sé, sí, y tú, que no es la solución
pero mientras tanto me escribe
lo que hay en ellas, se declaran incapaces de bastante.

El poema no tiene la culpa.
El problema no es el poeta.
La solución no está en un verso.
Y ya lo sabemos.
Y casi todo no te puede salvar.
A salvo has de estar tú mismo.
Conmigo o sin nadie más.







Sinceridad.

Todo el saber es como no saber nada.
Tanto llorar y sufrir es como reír y alegrarse.
Cuando cantar es permanecer en silencio.
Y caminar es parecido a no dar ningún paso.
Tanto besar y abrazar es como
 dormir al aire libre en un lugar frío y solitario.
Y sonreír es volverse del revés, darse la vuelta.
Tanto creer que ves no viendo nada.
Cuando llover es brillante en su gris.
Tanto ser tristeza es para seguir pensando.
Pensar se vuelve inacción.
En lo que más te duele reside la sinceridad.

Cuando odiar es para amar lo que no puedes lograr ni tener a duras penas.
Tanto miedo para no perder lo que se ha creado.
Y tanto de todo para casi de nada.

Todo lo que se quiere se vuelve un no quiero.
Aquí, el infinito es lo mismo que volverse limitado.
 El espacio es nulo en su miseria.
 Cuando el universo nos sobra a causa de su falta de generosidad.
Tanta abundancia para convertirse en la corrupción de lo privado.
Un mar de distracciones para robar el tiempo a la libertad y a la responsabilidad.

Y todas esas hermosas vidas desgastadas que vemos
 son como una galaxia que depende de todo para sobrevivir.
A la honestidad la hemos olvidado.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Resurrección.docx
RESURRECCIÓN
La dulzura se deja, rindiéndose
como copos de nieve cayendo
se vierte su rostro en silencio
pero antes me besa la mirada
con una sonrisa de terciopelo
se desprende como suspirando.
Es noche solitaria y de espera
desde una habitación aséptica
resbalan unas gotas de lágrimas
por el rostro de seda que amo
y mientras el coma de la vida
 hace desear que vuelva en sí,
cuido de su cuerpo de estrella
sobre un manto de perlas rosadas
se deja envolver como mi abrazo.
Mujer de mi vertiginoso destino
levita sobre una nube de sueño
entre mis brazos es una paloma
mensajera de paz que vuela
 es libre su memoria de alada
 nebulosa de una galaxia enorme,
su piel desnuda flor y fruto dulce
blanca luna hermosa brillando.
Pareciera que es hada durmiente
alma rezando a su nada pacífica
que en su cielo descansa sin miedo
cuando siendo sendero y camino
saturada de imágenes y de sueños
quiso tomarse un respiro y un vuelo.
Mi mirada de nostalgia teme perderla
se queja de la vida para que llueva
para que en su amor siga yo viendo.
Cierran sus ojos en una bella suerte
de dama que ha amado a la vida
así, de todos modos y a su manera
no se asombra por lo irremediable
sabe que resucita pase lo que pase
pese a quién le pese su presencia.
Ella con su afecto de espinas y rosas
abraza a su valor en mi seno y pecho
su aurora me declina por completo.
Aprisionaba sus células a sus versos
pero su amor vence y gana la guerra
me demuestra con su perseverancia
que nunca vuelve a sobrar un tiempo.
 Tiene fe en no creer el mar de mentira
 la levedad que deja en mí, su santuario
me ofrece que la oración sea profunda.
Una mujer hermosa de elegante huida
confía su alma dormida en mi regazo
dejando su amor en vilo, llama eterna
lleva lo herido por todos a ser de nadie
todas las palabras vacías en su templo
quedan olvidadas como sin dejar rastro
se liberan como libélulas, aves y vientos.
Ya sólo me queda su amor victorioso,
desde un mar de heridas y de prosa
la sigo besando para que vuelva en mí,
en lo que aún me queda por amarla.
Amor por la vida.
Pasión por ella.
 Visión de mí mismo.
La dulzura cruel de mi abismo.
Muere y vive cada día y noche.
Entre mis hojas de árbol y en mis versos.
No consigo aceptar que se me vaya
Su voz es el secreto de los nacidos
Como cuando amanece un nuevo día.
Como un milagro entre un millón de ojos,
su belleza de luna llena se abre.
Vuelve a relucir mi astro.
Se abren de repente... sus ojos de cielo.
Para Ismael y Vero.
@la_biografia.

lunes, 2 de octubre de 2017


Poema sobre los rotos.


No te bien amaron.
 venida del cielo.
No quisieron escuchar
y tenías dones para ofrecer.
Y abundancia para dar.



Las risueñas voces rapaces.
Las voces de lo humano.
solían menospreciarte.
No te entendían.
Pero yo sí.


Eres la sagrada.
Y los que te descubrimos.
Fuimos los elegidos.
A escondidas. Sin revelarnos.
Su decreto de cielo nos brindó.
Se derramó sobre nosotros.
Reina del cielo y de la tierra.
Nos amó.

Nos amó.
Como salida de una nada.
De una nada luminosa preciosa.
Su sonrisa única e Inmaculada
la vertía por sobre toda la tierra.

Brillante, brillabas, tú como luz.
Tú, belleza etérea y fugaz.
Brillabas y te crecías radiante.
Sin que te dieras cuenta. A ciegas.
A ciegas en la mentira.
Tu trono de diosa encandilaba.
Y los renegados huían de ti.



Adiviné lo que en ella era.
En cuanto la miré, lo supe.
Supe quién era.
Era la caída de una estrella.
Venida de otro reino celeste.
 para ayudar, brillando
con su dulce presencia.



Era médula de luz.
Espiral dorada fugaz.
El cáliz dorado vital.
El santo grial tan buscado.
Hecho en forma de luz.
Cántaro fuente océano.


Más de una vez:
Yo solía verla caminar
en algunas mañanas
en coincidencias
por las orillas del mar
paseándose lenta y pensativa
con una mirada de nostalgia
cómo extraviada.

El encanto de su silueta.
El amor que me tuvo.
Me dejó prendado de ella.
Para siempre, para siempre...


Cuando la tenía a mi alcance.
Solía pensar que estaba:
Demasiado bien creada
por la madre naturaleza.
Sin embargo me entristecía
su naturaleza frágil
huidiza y asustada.

Y supe, de nuevo;
tal como estaba la vida.
tal como funcionaban
los asuntos del mundo
que su fragilidad

 no lo resistiría
por como era la selva
los animales del bosque,
y sabía que sucumbiría
antes que los ancianos
y que no iba a durar
más que como un suspiro.

Ella era el nuevo resurgir..
Era una nueva especie
que llevaba una estrella
bajo el ropaje del cuerpo.
Y su corazón era el universo.
Y me amó. Y yo la quise.
Aunque no me crea.

Maite Gras.